Cuando el teléfono deja de ocupar el centro
Un campamento sin celular para niños no necesita presentar la tecnología como enemiga. Su valor está en algo mucho más concreto: durante unos días, el teléfono personal deja de competir por la atención y ese tiempo puede llenarse con movimiento, juego, conversaciones, retos y vida en comunidad.
En Camp Santa Úrsula, el reglamento vigente establece que todos los participantes entregan sus teléfonos celulares al llegar al Camp y que su uso está prohibido durante la estancia.
Eso crea una condición poco habitual en la vida cotidiana: durante varios días, niñas y niños no tienen su teléfono disponible cada vez que aparece aburrimiento, espera, incomodidad o simplemente un momento libre.
No significa que automáticamente se vuelvan más atentos, sociables o seguros.
Significa que aparecen más oportunidades para hacer otras cosas.
¿Qué significa realmente un campamento sin celular?
Conviene ser precisos.
“Sin celular” no significa necesariamente “sin tecnología” ni “sin ninguna pantalla”.
Tampoco significa que los niños necesiten una especie de desintoxicación digital.
La American Academy of Pediatrics actualizó en 2026 su enfoque sobre medios digitales y advierte que reducir la conversación únicamente a la cantidad de “tiempo de pantalla” resulta insuficiente.
También importan el contenido, el contexto, el diseño de las plataformas y las actividades que el uso digital puede desplazar.
Esa distinción ayuda a entender mejor lo que ocurre en Camp.
El teléfono personal
- Notificaciones constantes.
- Revisión automática del dispositivo.
- Redes sociales durante la jornada.
- Videojuegos personales en el teléfono.
- Uso individual del celular en tiempos libres.
Experiencias presenciales
- Actividades físicas.
- Juegos en equipo.
- Conversaciones cara a cara.
- Talleres y experiencias creativas.
- Tiempo compartido con otros campistas.
No se trata de demostrar que el celular es malo
Este punto es importante para no caer en un discurso que ya no coincide con la evidencia actual.
Los medios digitales también pueden servir para aprender, comunicarse, crear y mantener vínculos.
El problema aparece cuando una parte importante del tiempo disponible queda desplazada por un solo tipo de actividad.
La AAP propone pensar en equilibrio: sueño, movimiento, convivencia, escuela, juego y medios digitales necesitan encontrar un lugar dentro de la vida del niño.
Enseñar que “la vida real” es buena y la tecnología es mala. El objetivo puede ser mucho más útil: comprobar que también existen formas satisfactorias de jugar, convivir y ocupar el tiempo sin tener el teléfono disponible.
¿Qué pasa con el tiempo cuando desaparece el celular?
Una de las cosas interesantes no es solamente qué dejan de hacer.
Es observar qué empieza a ocupar esos espacios.
En un campamento residencial, el día tiene una estructura muy diferente a una tarde en casa.
Hay horarios, comidas compartidas, actividades, equipos, desplazamientos y momentos de convivencia.
Movimiento
Deportes, actividades acuáticas, aventura y experiencias que implican utilizar el cuerpo.
Personas
Compañeros, instructores y equipos con los que hay que convivir directamente.
Retos
Situaciones que requieren escuchar, decidir, probar o cambiar de estrategia.
Tiempo compartido
Comidas, conversaciones, trayectos y momentos cotidianos junto al mismo grupo.
Aburrirse un poco también puede formar parte de la experiencia
Cuando un teléfono siempre está disponible, cualquier momento vacío puede llenarse de inmediato.
En Camp, eso no siempre ocurre.
Puede haber unos minutos antes de una actividad, una espera, un traslado o un momento después de comer.
No necesitamos vender el aburrimiento como una herramienta mágica de creatividad.
Pero sí reconocer que cuando la distracción automática no está disponible, el niño necesita decidir qué hacer con ese tiempo.
Hablar con alguien, inventar un juego, observar lo que ocurre, descansar o simplemente esperar se vuelven opciones posibles.
Conversar cara a cara vuelve a ser una necesidad cotidiana
En una convivencia residencial, gran parte de la comunicación ocurre directamente.
Si un campista necesita algo, no puede mandarle un mensaje a su compañero que está sentado a unos metros.
Tiene que hablar.
Si existe un desacuerdo, no puede abandonar completamente el grupo bloqueando una conversación.
Tiene que encontrar alguna forma de continuar compartiendo el espacio.
Eso no garantiza mejores habilidades sociales.
Sí crea muchas situaciones donde comunicarse directamente resulta necesario.
Pedir
“¿Me ayudas?”, “no entendí” o “necesito hablar con alguien”.
Escuchar
Prestar atención a instrucciones, ideas y respuestas de otras personas.
Resolver
Encontrar una forma de seguir conviviendo cuando dos personas no están de acuerdo.
El cuerpo también ocupa un lugar distinto
Una diferencia tangible entre pasar tiempo en el teléfono y participar en muchas actividades de Camp es el movimiento.
Camp Santa Úrsula combina actualmente experiencias deportivas, acuáticas, de aventura, motores, naturaleza, recreación y actividades nocturnas.
No todas implican el mismo nivel de esfuerzo.
Pero a lo largo del día existen numerosas oportunidades para caminar, correr, jugar y participar físicamente.
La AAP incluye precisamente actividad física, sueño, relaciones y experiencias fuera de medios digitales dentro del equilibrio que debería protegerse en la vida cotidiana de niñas y niños.
¿Dejar el celular mejora automáticamente la atención?
No.
Sería una promesa demasiado grande.
La investigación actual sobre medios digitales es más compleja que la fórmula “más pantalla = peor atención”.
La AAP explica que la relación depende de factores como cantidad, contenido, diseño, contexto y características individuales.
Lo que sí ocurre en un Camp sin teléfono personal es algo más directo: durante una actividad, una comida o una conversación, el dispositivo no está disponible como estímulo alternativo inmediato.
Camp reduce una fuente concreta de interrupción: el teléfono personal. Lo que cada niño hace con esa atención disponible depende del propio campista, la actividad y el contexto.
¿Y qué pasa con las amistades?
Otro error sería decir que una amistad sin teléfono es automáticamente “más auténtica”.
Las relaciones digitales también pueden ser reales e importantes.
Lo particular del Camp es que durante esos días las relaciones se construyen principalmente compartiendo tiempo y actividades en el mismo lugar.
Una broma durante la comida, un compañero que espera, alguien que anima al equipo o una conversación antes de dormir forman parte de esa convivencia.
No hay necesidad de convertirla en una competencia entre “amistades reales” y “amistades digitales”.
Son contextos diferentes.
La ausencia del teléfono también obliga a pedir ayuda de otra manera
En casa, un niño puede llamar o escribir inmediatamente a mamá o papá cuando algo le preocupa.
Durante el Camp, necesita aprender qué adultos están disponibles dentro de su entorno inmediato.
En el programa tradicional de Camp Santa Úrsula, cada equipo está acompañado por un instructor y un auxiliar durante el día, además de personal especializado.
Durante la noche, el instructor duerme con su equipo.
Poder acercarse y decir “necesito ayuda” forma parte importante de una experiencia residencial.
¿Cómo se comunican entonces con las familias?
El reglamento de no utilizar teléfonos no significa que desaparezca toda comunicación con casa.
Camp Santa Úrsula establece actualmente un sistema específico.
Las llamadas directas habituales no están permitidas.
Las familias pueden enviar mensajes mediante la página del Camp, que se entregan diariamente.
Los campistas pueden responder mediante cartas que después se fotografían y se envían a sus padres.
Conocer este sistema antes de la estancia es importante para que padres e hijos tengan expectativas realistas.
- Explícale que entregará su celular al llegar.
- Cuéntale cómo podrá comunicarse con ustedes.
- Evita presentar la regla como castigo.
- Hablen de qué podría hacer si se aburre.
- Recuérdale a quién puede pedir ayuda.
- No prometas llamadas que el programa no contempla.
- Practiquen algunos espacios sin teléfono antes de viajar.
¿Puede costarle trabajo al principio?
Sí.
Para un niño acostumbrado a tener su dispositivo disponible durante gran parte del día, el cambio puede sentirse extraño.
Puede preguntar por él. Puede aburrirse. Puede querer tomar una fotografía. Puede echar de menos hablar con sus amigos de casa.
No necesitamos interpretar esas reacciones como evidencia de “adicción”.
Son simplemente parte de cambiar temporalmente una rutina cotidiana.
La adaptación puede ser diferente para cada campista.
Qué pueden observar los padres después del Camp
El texto original prometía que el niño regresaría con autoestima fortalecida, mayor liderazgo y una transformación profunda.
Eso no puede garantizarse.
Hay una forma mucho más interesante de explorar lo que pasó.
Preguntar por experiencias concretas.
Pregunta por el teléfono
¿En qué momento lo extrañaste más?
¿Hubo un momento en que te sorprendiste de no necesitarlo?
¿Qué hacías cuando normalmente habrías usado el celular?
Pregunta por la experiencia
¿Con quién hablaste más?
¿Qué actividad te tuvo más concentrado?
¿Qué hiciste cuando tuviste un rato libre?
Volver a casa no significa prohibir el teléfono para siempre
Este punto completa la lógica del artículo.
Un Camp sin celular puede mostrarle a una familia que existen otras formas de ocupar el tiempo.
Pero no debería utilizarse como argumento para convertir la tecnología en un premio, castigo o enemigo permanente.
La recomendación actual de la AAP se orienta hacia construir hábitos familiares equilibrados, considerando qué medios utilizan los niños, para qué los utilizan y qué actividades importantes necesitan mantenerse protegidas.
[Inferencia] Después del Camp, una conversación útil puede empezar preguntando qué partes de esa rutina sin teléfono valdría la pena conservar también en casa.
No tiene que ser “¿cómo hacemos para que uses menos el celular?”. Puede ser: “¿qué cosas descubriste que también disfrutas cuando el celular no está cerca?”.
Lo que realmente ofrece Camp Santa Úrsula
El campamento tradicional recibe actualmente niñas y niños de 7 a 15 años.
Durante su estancia participan en actividades deportivas, acuáticas, de aventura, naturaleza, recreación, talleres y experiencias nocturnas.
El programa incluye alojamiento, alimentos y refrigerios, uso de instalaciones, instructores especializados, supervisión y servicio médico disponible las 24 horas.
Y durante esos días, el celular personal queda fuera de la rutina.
Eso no necesita venderse como una cura para la vida digital.
Es suficientemente valioso entenderlo como un cambio temporal de contexto que deja más espacio para vivir todo lo demás.
Preguntas frecuentes sobre el celular durante el campamento
¿Los niños pueden usar celular en Camp Santa Úrsula?
No. El reglamento vigente establece que todos los participantes deben entregar sus teléfonos celulares al llegar y que su uso está prohibido durante el Camp.
¿Camp Santa Úrsula es un campamento completamente sin pantallas?
Lo que está expresamente prohibido es el uso del teléfono celular personal. No conviene describir el programa como completamente libre de pantallas sin confirmar las características específicas de cada actividad.
¿Qué hacen los niños en lugar de usar el celular?
El programa incluye actividades deportivas, acuáticas, de aventura, naturaleza, recreación, talleres, actividades nocturnas y convivencia cotidiana con su equipo.
¿Pueden comunicarse con sus padres?
Sí, mediante el sistema establecido por el Camp. Las familias pueden enviar mensajes que se entregan diariamente y los campistas responden mediante cartas que son fotografiadas y enviadas a sus padres. Las llamadas directas habituales no están permitidas.
¿Dejar el celular mejora automáticamente la atención o autoestima?
No. Retirar temporalmente el teléfono no garantiza un resultado psicológico específico. Sí elimina una fuente de distracción y deja más tiempo disponible para otras actividades y relaciones.
¿Qué edades reciben en el campamento de verano?
El campamento tradicional de verano de Camp Santa Úrsula está dirigido actualmente a niñas y niños de 7 a 15 años.
Unos días con menos teléfono y muchas más cosas por hacer
Conoce el programa, sus actividades y cómo funciona la estancia para niñas y niños de 7 a 15 años.
Fuentes consultadas
- American Academy of Pediatrics — Digital Ecosystems, Children, and Adolescents, Policy Statement y Technical Report, 2026.
- Camp Santa Úrsula — Reglamento del participante.
- Camp Santa Úrsula — Campamentos de verano y políticas de comunicación.
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