February 19, 2025

Los campamentos de verano y su impacto en el desarrollo de la inteligencia emocional en los niños

Las emociones aparecen antes de que alguien las convierta en una lección

La inteligencia emocional en los niños tiene que ver con reconocer lo que sienten, comprender información emocional, interpretar lo que ocurre con otras personas y aprender a responder de manera cada vez más adecuada a distintas situaciones.

Un campamento residencial puede ofrecer muchas oportunidades para poner esas capacidades en práctica.

No porque cada actividad sea una clase de emociones.

Sino porque durante varios días aparecen experiencias reales: emoción, frustración, nostalgia, desacuerdos, nervios, alegría, cansancio y convivencia con otras personas.

¿Qué es la inteligencia emocional?

La expresión se utiliza de distintas maneras, por lo que conviene evitar definiciones demasiado rígidas.

Uno de los modelos académicos más conocidos, desarrollado por Peter Salovey y John Mayer, entiende la inteligencia emocional como un conjunto de capacidades relacionadas con procesar información emocional.

De manera simplificada, podemos organizarla alrededor de cuatro acciones.

01

Percibir

Notar emociones propias y señales emocionales de otras personas.

02

Comprender

Identificar qué puede estar provocando una emoción y cómo puede cambiar.

03

Utilizar información

Tomar en cuenta lo que sentimos al pensar sobre una situación.

04

Regular

Aprender distintas maneras de responder sin que una emoción decida todo por nosotros.

Esto es distinto de afirmar que un niño emocionalmente inteligente nunca se enoja, nunca llora o siempre controla perfectamente lo que siente.

Las emociones difíciles siguen existiendo.

La capacidad se encuentra en entenderlas y ampliar progresivamente las formas de responder.

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional en los niños?

No existe una actividad única que produzca inteligencia emocional.

La regulación emocional, por ejemplo, es un proceso complejo que requiere atención, lenguaje, desarrollo cognitivo y experiencia.

Además, los adultos cumplen una función importante: los niños pueden necesitar apoyo para entender qué les está ocurriendo antes de poder responder de otra manera.

Una experiencia de Camp puede sumar un contexto distinto a casa y a la escuela para practicar.

1. Reconocer una emoción cuando algo cambia

Para algunos niños, llegar a un campamento puede combinar entusiasmo con nervios.

Una actividad nueva puede generar curiosidad y también miedo.

Perder un juego puede generar frustración.

Y al caer la noche, un campista que estuvo entretenido todo el día puede empezar a extrañar casa.

La oportunidad emocional aparece primero en poder identificar qué está ocurriendo.

“Estoy enojado” proporciona más información que simplemente reaccionar.

“Extraño mi casa” describe una experiencia diferente de “quiero irme porque esto está mal”.

Nombrar no elimina

Reconocer una emoción no significa que desaparezca. Sirve para comprender mejor qué está pasando antes de decidir qué hacer después.

2. Descubrir que varias emociones pueden existir al mismo tiempo

Un niño puede estar emocionado por Camp y extrañar a su familia.

Puede querer intentar una actividad nueva y sentir miedo.

Puede estar molesto con un compañero y aun así querer seguir formando parte de su equipo.

Comprender esas combinaciones es más útil que dividir las emociones únicamente entre “buenas” y “malas”.

Esto también evita interpretar cualquier nostalgia como señal automática de que el Camp está saliendo mal.

La American Academy of Pediatrics recomienda hablar abiertamente sobre la posibilidad de extrañar casa y recuerda que puede ocurrir incluso en niños que ya han ido antes a Camp.

3. Comunicar lo que necesito

Comprender una emoción no sirve demasiado si el niño no puede hacer nada con esa información.

En una experiencia residencial, mamá y papá no están físicamente disponibles para resolver cada situación.

El campista puede necesitar acercarse a otro adulto y decir: “no entendí”, “esto me preocupa”, “me siento mal” o “necesito ayuda”.

En Camp Santa Úrsula, cada equipo está acompañado durante el día por un instructor y un auxiliar.

Durante la noche, el instructor duerme con su equipo.

Esa estructura crea adultos de referencia a quienes el participante puede acudir.

Identificar

¿Qué estoy sintiendo en este momento?

Comunicar

¿Qué necesita saber la otra persona para entenderme?

Pedir apoyo

¿Puedo resolverlo o necesito acudir a un adulto?

4. Interpretar lo que sienten otras personas

La convivencia también obliga a mirar más allá de las propias emociones.

Un compañero puede estar callado porque está cansado, preocupado o simplemente necesita un momento a solas.

Otro puede reaccionar con frustración después de perder.

Comprender emociones ajenas no significa adivinar perfectamente lo que piensa una persona.

Puede empezar con algo más sencillo: observar, escuchar y preguntar antes de sacar conclusiones.

5. Manejar un desacuerdo sin dejar de convivir

Una de las particularidades de un Camp residencial es que las personas continúan juntas después de una diferencia.

Termina el partido, pero después viene la comida.

Termina el reto, pero el equipo continuará compartiendo otras actividades.

Eso genera oportunidades para practicar algo importante: diferenciar entre estar molesto con alguien y romper por completo la relación.

No todos los conflictos serán resueltos por los niños solos, ni deberían serlo.

Parte de una respuesta adecuada puede ser reconocer cuándo necesitan intervención del staff.

6. Intentar algo aunque existan nervios

Una actividad nueva puede generar emociones diferentes dependiendo del participante.

Para uno, subir a una actividad de altura puede ser emocionante.

Para otro, puede ser intimidante.

El valor no debería medirse únicamente por si finalmente realizó la actividad.

También importa si pudo comunicar lo que sentía, escuchar instrucciones, evaluar la situación y decidir cómo responder.

No afirmaría que completar un reto “aumenta la autoestima” automáticamente.

Sí puede convertirse en una experiencia concreta sobre la cual el niño después puede reflexionar.

El papel de los adultos en la regulación emocional

El texto original afirmaba que los instructores enseñan técnicas específicas para manejar emociones.

Esa afirmación necesita evidencia que actualmente no tenemos.

Podemos decir algo más preciso: los adultos que acompañan a los niños forman parte del contexto donde esas emociones aparecen.

Un adulto puede escuchar, ayudar a entender qué está ocurriendo, recordar una regla, ofrecer opciones o buscar apoyo adicional si la situación lo requiere.

La regulación emocional durante la infancia también se aprende mediante interacciones con adultos disponibles.

¿Camp Santa Úrsula es un programa de inteligencia emocional?

No lo presentaría así.

Santa Úrsula es un campamento residencial para niñas y niños de 7 a 15 años, con actividades, equipos, rutinas, alojamiento y convivencia.

No existe información pública suficiente para afirmar que el programa tradicional implemente un currículo formal de inteligencia emocional.

Eso no impide que su vida cotidiana cree situaciones relacionadas con emociones.

Los participantes conviven en equipos, realizan actividades diferentes, siguen horarios, comparten espacios y pasan varios días fuera de casa.

Ahí se encuentra el argumento más sólido.

La formulación correcta

No: “Camp Santa Úrsula desarrolla la inteligencia emocional”. Mejor: “La experiencia puede ofrecer situaciones donde los niños ponen en práctica capacidades relacionadas con sus emociones y sus relaciones con otros”.

Inteligencia emocional y desarrollo socioemocional no son exactamente lo mismo

Los conceptos están relacionados, pero conviene mantenerlos separados.

La inteligencia emocional pone especial atención en cómo procesamos información relacionada con las emociones.

El aprendizaje y desarrollo socioemocional abarcan un territorio más amplio: identidad, autorregulación, conciencia social, relaciones y toma de decisiones.

CASEL organiza ese campo más amplio alrededor de autoconocimiento, autorregulación, conciencia social, habilidades de relación y toma responsable de decisiones.

Mantener esa diferencia permite que este artículo tenga una función clara dentro del blog.

Situaciones de Camp donde pueden aparecer emociones importantes

Situación Emoción posible Pregunta útil
Primer día Emoción, nervios, incertidumbre ¿Qué es lo que me preocupa exactamente?
Actividad nueva Miedo, curiosidad, entusiasmo ¿Qué necesito saber antes de decidir?
Perder un juego Frustración, enojo ¿Qué puedo hacer con lo que siento?
Desacuerdo Molestia, decepción ¿Qué necesito comunicar?
Extrañar casa Nostalgia ¿Con quién puedo hablar?
Lograr algo nuevo Alegría, orgullo ¿Qué hice para llegar hasta aquí?

Cómo preparar emocionalmente a un niño antes de Camp

Parte del trabajo puede comenzar antes de llegar.

La American Academy of Pediatrics recomienda hablar abiertamente sobre la posibilidad de extrañar casa, mantener una actitud positiva sin negar que puede existir un periodo de adaptación y considerar la personalidad y comodidad del niño respecto a estar fuera.

La preparación no consiste en asegurarle: “no vas a estar triste”.

Es más útil hablar de qué puede hacer si aparece esa emoción.

Antes de Camp Hablar de las emociones no significa anticipar problemas.
  • Hablen de lo que le emociona de la experiencia.
  • Pregunta también qué le preocupa.
  • Evita prometer que nunca va a extrañar casa.
  • Explícale quiénes serán los adultos a quienes puede acudir.
  • Practiquen cómo pedir ayuda de manera clara.
  • Revisa con él qué tareas deberá hacer de forma independiente.
  • Evita presentar el miedo o la nostalgia como un fracaso.

¿Qué estructura ofrece actualmente Santa Úrsula?

El campamento tradicional recibe niñas y niños de 7 a 15 años.

Al llegar, los participantes se organizan en equipos.

Cada equipo cuenta durante el día con un instructor y un auxiliar, y durante la noche el instructor duerme con su grupo.

La estancia incluye hospedaje, alimentos y refrigerios, instructores especializados, uso de instalaciones y equipos, supervisión y servicio médico disponible las 24 horas.

Puedes revisar la información vigente en campamentos de verano y conocer el proceso de selección y capacitación del equipo en Staff de Camp Santa Úrsula .

¿Qué preguntar cuando vuelva a casa?

En lugar de preguntarle: “¿ahora controlas mejor tus emociones?”, puede resultar mucho más natural conversar sobre episodios concretos.

Sobre lo difícil

¿Hubo algún momento en que te enojaste? ¿Qué hiciste? ¿Con quién hablaste?

Sobre los demás

¿Algún compañero necesitó ayuda? ¿Cómo te diste cuenta?

Sobre el miedo

¿Hubo algo que te dio nervios y decidiste intentar?

Sobre sí mismo

¿Descubriste algo sobre cómo reaccionas cuando las cosas no salen como quieres?

Estas preguntas permiten hablar de emociones sin imponer la conclusión de que el niño necesariamente “cambió” durante Camp.

Un campamento no sustituye apoyo psicológico cuando se necesita

Hablar de inteligencia emocional no convierte una experiencia recreativa en atención psicológica.

Si un niño tiene necesidades emocionales, conductuales o de salud mental que requieren acompañamiento especializado, la familia debería hablar directamente con los profesionales correspondientes y con el Camp antes de inscribirlo.

Esa distinción es especialmente importante porque experimentar emociones intensas no es lo mismo que necesitar tratamiento clínico.

Preguntas frecuentes sobre inteligencia emocional en los niños

¿Qué es la inteligencia emocional en los niños?

Es un concepto relacionado con capacidades para percibir, comprender y manejar información emocional, tanto propia como de otras personas. Existen diferentes modelos académicos para definirla.

¿Cómo se puede desarrollar la inteligencia emocional en los niños?

Puede practicarse ayudándolos a reconocer y nombrar emociones, comprender qué las provoca, escuchar otras perspectivas, comunicar necesidades y ampliar sus formas de responder ante situaciones difíciles.

¿Un campamento desarrolla automáticamente inteligencia emocional?

No. Puede crear situaciones donde los niños practican capacidades relacionadas con emociones, convivencia y comunicación, pero el resultado varía entre participantes.

¿Qué pasa si mi hijo extraña casa?

Extrañar casa puede formar parte de la adaptación a una experiencia residencial. Conviene prepararlo antes, explicarle a quién puede acudir y evitar presentarlo como señal automática de que la experiencia está saliendo mal.

¿Quién acompaña a los niños en Camp Santa Úrsula?

Cada equipo cuenta durante el día con un instructor y un auxiliar, además de instructores especializados. Durante la noche, el instructor duerme con su equipo.

¿Qué edades recibe Camp Santa Úrsula?

El campamento tradicional recibe actualmente a niñas y niños de 7 a 15 años.

Camp Santa Úrsula

Conoce la experiencia que tu hijo vivirá, no solamente las actividades

Revisa cómo funcionan los equipos, el acompañamiento, la estancia y las actividades antes de decidir si el Camp es adecuado para tu hijo.

Fuentes consultadas

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Lo que opinan nuestros campistas

"Desde el área de recepción todo está excelentemente bien cuidado, mi hija ha tenido una de las mejores experiencias, desde su primer día se sintió atendida."

Liliana S.

Mamá Camper

"Mi hijo fue súper feliz!! Salió diciéndome que fue mejor que Disney! Y que quiere volver el próximo año."

Gabriela E.

Mamá Camper

"La llegada al campamento fue muy interactiva y se aseguraban que los niños y niñas se relajarán y estuvieran como en casa. El servicio de oficina siempre atentos y muy rápidos en responder."

Begoña

Mamá Camper

"El lugar es bonito y cada actividad es segura. La comida y los postres tiene un gran sabor. Mi hijo regresó muy feliz de haber ido y se la paso totalmente a gusto."

Álvaro S.

Papá Camper

"El camp cumplió al cien nuestras expectativas!  Mi hijo más pequeño estuvo feliz los 15 días y no duda en regresar el próximo año. Aprendió a ser mas independiente."

Verónica M.

Mamá Camper

Preguntas Frecuentes sobre el campamento

¡Aclaramos todas tus dudas!

¿Cuál es el rango de edades para que los niños puedan inscribirse al campamento?

En los Campamentos solo recibimos exclusivamente a niños y niñas de 7 a 15 años de edad.

¿Quién cuida a los niños?

Los niños son cuidados por un instructor(a) y un auxiliar, junto con instructores especializados en diversas actividades y directivos del campamento que están pendientes de todos los campistas.

¿Si mi hijo(a) va con un amigo(a) pueden estar juntos(as)?

Sí, siempre y cuando los niños sean de la misma edad y tanto ellos como los padres estén de acuerdo. Aunque no podemos comprometernos con más de 3 campistas en el mismo equipo.

¿Los cuartos o cabañas tienen baño propio?

La gran mayoría de los cuartos o cabañas cuentan con baño propio.

¿A los niños chiquitos les ayudan a bañarse y vestirse?

No, solicitamos que consideren que los niños deben ser independientes en actividades como bañarse, vestirse, peinarse, ir al baño y cuidar sus cosas. Los instructores están pendientes, pero no pueden hacerse cargo individualmente de cada niño.

¿Cómo es la comunicación con los niños? ¿Podemos hablar con ellos?

No están permitidas las llamadas. La comunicación es a través de mensajes en la página del campamento, entregados diariamente a la hora del desayuno o la primera actividad de la mañana. Los niños responden a estos mensajes en cartas que se toman fotos y se envían a los correos de los padres.

¿Si mi hijo lleva medicamentos, cómo los manejan?

Contamos con personal médico que administra los medicamentos. Los padres deben anotar la información en el registro y entregar los medicamentos al dejar a sus hijos en el campamento.

¿Qué hacen en caso de accidente? ¿Nos avisan?

Se siguen los protocolos. En caso de lesiones menores, no se avisa para no preocupar a los padres. Hay un paramédico en el campamento. En casos más graves, se contacta a los padres antes de llevar al niño al hospital.

¿Cuentan con algún seguro médico?

Sí, contamos con un seguro de gastos médicos por accidente que cubre hasta $150,000.00.

¿Qué tan seguro es el campamento? ¿Tienen algún sistema implementado?

El campamento es seguro, con medidas como cercas eléctricas, circuito cerrado de televisión, entre otros.

¿Cómo son los alimentos? ¿Puede describir brevemente lo que comen?

  • Desayuno: Frutas, jugos, licuados, leche, cereal, huevo, frijoles, chilaquiles, waffles, hot cakes, pan dulce.
  • Comida: Ensaladas, verduras, sopa, crema, pollo, pescado, res o cerdo, aguas de sabor y postre.
  • Cena: Ensalada, cereales, pan dulce, pizzas, club sandwich, molletes, leche, agua de sabor, tacos.
  • Refrigerios (media mañana y media tarde): Agua de sabor, fruta, verduras, galletas integrales, sandwiches, wraps, paletas heladas, gelatinas, etcétera.
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